domingo, 20 de mayo de 2012

Causas básicas de la obesidad

A diario escuchamos por radio, vemos por televisión o leemos en revistas especializadas sobre las diversas causas que provocan obesidad. De hecho en nuestra entrada anterior nos hemos referido a ellas. Ahora, veamos lo que nos amplía al respecto el Dr. Albert T. W. Simeons. Este y otros temas relacionados fueron publicados en su libro Libras y pulgadas” (Pounds and hinches).

Tres causas básicas de la obesidad

1. Aspectos Psicológicos
Se ha escrito mucho acerca del aspecto psicológico de la obesidad. Entre sus múltiples funciones, el diencéfalo también es el asiento de nuestros instintos animales primitivos, y así como en una emergencia puede cambiar de un centro de energía a otro, también parece poder transferir presión de un instinto a otro. Por tanto, una persona triste y solitaria, carente de contacto emocional y de todo instinto de gratificación, excepto los causados por el hambre y la sed, puede utilizar estos medios como expresión de instintos reprimidos y desarrollar así la obesidad. Pero una vez que eso ha ocurrido, ninguna cantidad de psicoterapia, análisis, felicidad, compañía, gratificación u otros instintos podrá corregir la condición.

2. Alimentación compulsiva
La injusticia se perpetúa cuando se les acusa a estos pacientes de alimentación compulsiva, la cual es una forma alternativa de gratificación sexual. La mayoría de pacientes obesos no sufren de alimentación compulsiva; sufren de forma genuina de hambre -real, persistente, torturadora- la cual no tiene nada que ver con la alimentación compulsiva. Incluso su antojo repentino por los dulces, es simplemente el resultado de la experiencia de que los dulces, pasteles y el alcohol rápidamente calman los dolores causados por el hambre. Esto no tiene relación alguna con instintos mal adaptados.

Por otro lado, la alimentación compulsiva no ocurre en algunos pacientes obesos, particularmente en las jóvenes en sus últimos años de adolescencia. Afortunadamente, los pacientes admiten que la gran necesidad de comer que sienten les llega como ataques y nunca es asociada al hambre real. Sólo sienten un deseo salvaje por algo. Pueden devorar dos libras de chocolate en pocos minutos; ingerir comida refrigerada, fría y grasosa, pan viejo, sobras y cualquier comestible con una velocidad y ferocidad aterradoras.

3. Resistencia a adelgazar
Algunos pacientes están profundamente apegados a su gordura y no pueden siquiera pensar en perder el peso. Si son inteligentes, populares y exitosos a pesar de su handicap (1), esto es un motivo de orgullo. Algunas chicas con sobrepeso ven su condición como una protección del involucramiento erótico al cual temen. Crean patrones de vida en los cuales su obesidad juega un rol determinante y luego se resisten a cambiar este patrón y enfrentarse a un nuevo estilo de vida que será completamente distinto cuando su figura se normalice e incluso sea más atractiva.

Temen gustarle a la gente -o que otros sientan celos a causa de su figura-, en lugar de sentirse atraídos exclusivamente por su inteligencia y carácter. Algunos sienten que reducir (de peso) significa dejar una parte casi amada y muy íntima de sí mismos. En muchos de estos casos, la psicoterapia puede ser útil, ya que ayuda a estos pacientes a ver la situación desde una perspectiva muy distinta. Un apego afectuoso a la grasa anormal usualmente se ve en pacientes que engordaron durante su niñez, pero esto no necesariamente tiene que ser así.


(1) Se llama handicap a la resistencia impuesta por la naturaleza para una actividad, inercia errada que iguala las posibilidades, desventaja impuesta por el deterioro del uso, complemento que impone una carga ideal.

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